articulos-748Laudato Si’

El pasado 19 de Agosto en el auditorio Luis Carlos Galán de la Pontificia Universidad Javeriana se llevó a cabo el Conversatorio sobre la Encíclica Laudato si’ del papa Francisco. Tal evento fue organizado por la revista vida nueva. Su director Javier Darío Restrepo resaltó de manera especial  los diferentes llamados de la Iglesia en esta “era ambiental” donde es urgente cuestionarse  en torno al tema del cuidado del medio ambiente y la ecología tal como lo presenta la Encíclica.

Participantes:
Gustavo Wilches-Chau: “Laudato Sí’ recuerda la encíclica de 1971 donde Pablo VI ya se había referido a la crisis ecológica y la había atribuido a la actividad descontrolada de los seres humanos. Dijo entonces el Papa que “debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación”.
Hace 45 años Pablo VI habló ante la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, sobre la posibilidad de una “catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civi­lización industrial”, y subrayó la “urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comporta­miento de la humanidad”, porque “los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técni­cas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre”.
Aunque las afirmaciones de Pablo VI fueron contundentes no lograron el cambio de rumbo que buscaban, quizás porque en ese momento estos pronósticos no tenían el respaldo contundente de la Tierra, que hoy se expresa a través del cambio climático.
La encíclica de Francisco I comienza con un diagnóstico integral acerca del estado actual de la Tierra (“Lo que está pasando en nuestra casa”), donde el Papa demuestra una profunda comprensión de los sistemas complejos y de la función que cumplen en esos sistemas hasta los más mínimos componentes del planeta.
También debe destacarse la aproximación del documento pontificio a los temas del agua y de la biodiversidad, así como la preocupación por la pérdida de ambas. Pero esta preocupación no nace de una visión utilitaria, sino del valor intrínseco de cada ser vivo por el hecho de su mera existencia.
La crítica más implacable de la encíclica se refiere a la concepción del desarrollo que ha obligado a la Tierra a realizar todos esos ajustes que englobamos bajo el nombre de “cambio climático”. Esta es sobre todo una crítica a las inequidades que origina el desarrollo entre los países del mundo y a la relación que este modelo nos lleva a establecer entre nosotros y con el planeta.

Alirio Cáceres Aguirre: “Tal como les pidió a los jóvenes argentinos en Brasil (25 julio 2013), el Papa Francisco está “haciendo lío,” como vocero de una Iglesia que sale de sí al encuentro del Dios presente en la historia.
En la Encíclica Laudato si’ dirigida, no sólo a los creyentes católicos, sino a todas las personas de buena voluntad, el Papa se lanza como un joven de 78 años a cumplir lo que el mismo propuso: “quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir…”
El sentido del mensaje va orientado a promover que la Iglesia salga de su “zona de confort” y se ponga al servicio de la humanidad. En este contexto, la crisis ambiental se convierte en un pretexto suficientemente universal para convocar a cambios de fondo en la manera como el cristianismo se vive en los tiempos actuales. La cuestión ecológica es un asunto universal. No hay persona, institución, estado, ONG u organización religiosa que pueda ser ajena al deterioro de las condiciones de vida en el Planeta.

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